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| Carta a Monseñor Camino |
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| Inquieto, siempre inquieto - Mi columna | |||
| Escrito por Enrique Pampyn Martínez | |||
| Domingo, 08 de Noviembre de 2009 11:58 | |||
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Señor (¿monseñor?) Camino:
De vez en cuando topo con sus declaraciones en los medios de comunicación, declaraciones que suelen provocarme un enorme estupor, que va tiñéndose de indignación por cuanto expresan una falta de respeto hacia los que no comparten sus creencias. La última de las declaraciones hacen referencia al crucifijo, símbolo que representa, según usted, la libertad. También dijo usted que "El crucifico es un símbolo de respeto a la dignidad de la persona desde su nacimiento hasta su muerte natural" (ver). "El crucifijo es un símbolo de libertad" Monseñor Camino
No sé qué entiende usted por libertad. Puedo conceder que el contenido semántico de libertad y de dignidad humana es confuso y está sujeto a interpretaciones diversas. Pero no tanto. Y eso es lo que me provoca indignación. No sé si usted está faltando, además de al respeto a aquellos que no comparten sus creencias, a la verdad de forma consciente, en cuyo caso podría afirmar que miente (en ese caso, le recuerdo que, según los mandamientos de la ley de Dios, es pecado), o, simplemente, sus creencias le conducen a posiciones tan intolerantes que, si por usted fuera, volveríamos a una estado fascista. Le voy a confesar (no sé si es la palabra más adecuada) que cuando yo veo un crucifijo colgando de una pared, no veo ni siento una expresión de libertad ni de dignidad humana. Más bien lo que siento y veo es la intolerancia, la persecución, el asesinato, la connivencia con el fascismo y las dictaduras, la impunidad, la represión física y moral... y la indignidad humana. Podría usted decirme que mi experiencia biográfica es sólo una gota en el océano de libertad que ha representado históricamente, que estoy siendo parcial desde mi perspectiva biográfica y que, por tanto, no se puede medir un símbolo sólo por tan pobre rasero. Podría usted decírmelo, pero no sería cierto, volvería usted a faltar a la verdad (o "mentir", lo que es pecado, le recuerdo, si es consciente de que lo está haciendo). Podemos superar mi perspectiva individual si nos atenemos a la historia:
¿No es cierto que ha existido la inquisición y la caza de brujas, la cruzada, la guerra santa, el KKK... bajo el mismo símbolo?¿No ha existido la evangelización brutal de los no creyentes so pena de sufrimiento extremo, muerte, expulsión, confiscación de bienes...? ¿No ha pactado la Iglesia cuotas de poder a cambio de su colaboración en muchas atrocidades y genocidios? Podemos discutir sobre la historia, pero la historia, cuando se trata de gruesos hechos, es contumaz y resulta difícil esconder lo que han sido atrocidades bajo un símbolo, el crucifijo, que ahora pretende usted vendernos como el símbolo de la libertad y los valores occidentales, sean estos los que sean. Podría replicarme usted que estos hechos hay que entenderlos en su contexto histórico, lo que rebajaría su inmoralidad. También podría usted replicarme que otras creencias han cometido las mismas barbaridades. Podría usted replicarme que esos son hechos del pasado que no reflejan el contenido simbólico del crucifijo ni el mensaje de Cristo. Podría usted decirlo, pero resultaría argumentos falaces. Lo primero es que sobre el pasado no le he oído pedir perdón y condenar las prácticas inmorales e inhumanas bajo el símbolo del crucifijo, lo que parece mostrar que usted no se arrepiente de lo que sus antecesores han hecho; ¿no será que usted está de acuerdo con todo ello? Lo segundo es que la moral cristiana no debe entenderse de forma histórica porque, según ustedes, es absoluta. El mensaje de Cristo es hoy el mismo que lo era en el pasado. Lo cual debería provocarle un brutal sonrojo. Lo tercero es que el que otras creencias hayan cometidos las mismas o peores brutalidades no les exime de la culpa, porque ustedes las han cometido, esto es, ni han defendido la libertad ni han respetado la dignidad humana. Por último, decirle que los símbolos no representan lo que a usted le dé la gana. Los símbolos lo son no porque una persona considere que tiene un determinado contenido, sino por lo que representa para quienes lo ven. Usted puede considerar que es el símbolo de la libertad y la dignidiad humana, cierto, pero esto no hace que realmente sea un símbolo de la libertad defendible como para que no sea retirado de las paredes de las escuelas o de cualquier sitio público. No, lo que hace que un símbolo tenga un contenido universal es lo que representa para quienes se enfrentan a él. Y es difícil que, aquellos que han sentido la represión, la intolerancia, el asesinato, la imposición violenta de una determinada creencia, puedan ver en él un símbolo de la libertad. Usted habla de los valores occidentales como si por todo el mundo fueran conocidos. La verdad es que no tengo claro cuáles son estos valores. Pero, si entre estos valores está el sufrimiento físico y moral, la muerte injusta, la indignidad humana que el crucifijo representa, entonces reniego de estos valores. Para mi, señor Camino, y para mucha más gente, el crucifijo representa el horror, el sufrimiento y la muerte injusta, la represión física y moral, la falta de muchas de las libertades básicas y la falta de compasión. Por todo eso, el crucifijo hiere mi sensibilidad cuando lo veo utilizado como símbolo público en un espacio público. Y este espacio, señor Camino, debe ser un marco donde quepamos todos y todas, donde podamos sentirnos partícipes, acogidos y no excluídos. ¿Por qué quiere usted que nos sintamos excluídos? ¿Quiere usted, como sus antecesores, excluirnos, liquidarnos, reprimir nuestras creencias, nuestra palabra, nuestras emociones? ¿Quiere someternos al silencio, como sus antecesores? Me gustaría terminar proponiéndole que reflexione profundamente sobre el pasado de la Iglesia que usted representa, sugiriéndole que comience a pedir perdón sinceramente por las atrocidades cometidas en nombre del crucifijo, que recuerde que todavía muchos somos los que hemos vivido en persona la represión física y moral en nombre de dicho símbolo, que considere que el espacio público debe ser un marco de convivencia donde podamos sentirnos incluidos todoa y todas y no lo contrario, que, aunque sea difícil para usted, entienda que otras creencias tienen la misma dignidad y merecen el mismo respeto que exige usted para las suyas, que decir que es "discriminatoria e injusta" la sentencia del tribunal de Estrasburgo es defender nuevamente la idea de que sólo puede haber una creencia, la suya, en este mundo... En el fondo, señor Camino, el problema de cualquier Iglesia y religión, también de la suya, es que en el núcleo de la creencia se encuentra la idea de que se está en posesión de la verdad absoluta, esto es, que el resto de creencias son inaceptables, que no tienen el mismo rango de verdad y, por tanto, no pueden considerarse dignas; sólo que, para poder convivir en paz, han de soportar su existencia. De ahí que, para usted, no deba retirarse el crucifijo. ¡Cómo retirar el símbolo de la verdad absoluta! ¿Verdad? Le pido, además, un favor: respete la libertad de creencias, respete mi libertad para moverme por los espacios públicos sin sentirme humillado, sin que me recuerden constantemente las atrocidades, por favor, respételo como un gesto precisamente de defensa de la libertad.
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| Última actualización el Lunes, 09 de Noviembre de 2009 15:28 |