Podemos aprender mucho de "periodismo" con ocasión de la sentencia del tribunal supremo sobre la objeción de conciencia hacia esta materia. Simplemente leyendo los titulares de los periódicos nos daremos cuenta del diferente enfoque de un mismo hecho.
Algunos de los titulares, tanto de la primera página como, si fuera el caso, de los editoriales y los artículos en el interior:
El Mundo:
Portada: "El supremo obliga a las familias a que sus hijos estudien ciudadanía" Editorial: "El supremo avala la Ciudadanía que hubiera debido ser" Interior: "El supremo 'avala' Ciudadanía"
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El País:
Portada: "El Supremo desmonta el boicoteo de la Iglesia y el PP a Ciudadanía" Editorial: "Sin objeción" (Subtítulo: "El fallo del Supremo reafirma la obligatoriedad de Educación para la Ciudadanía") Interior: "El Supremo desarma el boicoteo y obliga a cursar Ciudadanía" |
La Razón (Edición digital):
Portada: "El Supremo rechaza la objeción, pero vigilará el adoctrinamiento" (en la edición digital, aparece dentro del apartado educación, dentro de "sociedad" y con menor relevancia que otras noticias. Lo que sí aparece resaltado es un vídeo colgado por el Ministerio en Youtube, haciendo referencia a lo expresado por Esperanza Aguirre sobre que se había colgado antes de conocer la sentencia.) Editorial: en la edición digital no aparece ningún editorial dedicado a esta cuestión Interior: El titular es el mismo.
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ABC:
Portada: "El Supremo rechaza la objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía" (sorprende, aunque sea la edición digital, que aparezca al final de la página, en un recuadro más pequeño y dentro de "sociedad") Interior: lo mismo. Editorial: "No a la objeción, pero..."
20minutos(Madrid):
Portada: "El Supremo no admite la objeción a Educación para la Ciudadanía" Interior: "Los padres no podrán objetar a Educación para la Ciudadanía"
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De estos ejemplos podemos extraer la idea de que los titulares reflejan la visión parcial que cada periódico tiene. Así, decir que el supremo obliga a las familias (El Mundo) es lo mismo que decir que las familias tienen razón, pero no pueden hacer otra cosa; esto es, el supremo se equivoca. El editorial interpreta que el supremo lo que ha decidido no es tanto la imposibilidad de la objeción de conciencia como el que esta asignatura debe tener un contenido dedicado a los principios y valores constitucionales. Lo que no aclara el editorial es en qué consiste un contenido dedicado a principios y valores constitucionales. Se me ocurre que la constitución, por ejemplo, afirma la no discriminación por sexo, ni por orientación sexual. ¿Qué quiere decir educar en principios y valores constitucionales en esta cuestión? Digo yo que habrá que hablar de heterosexualidad y homosexualidad, tema contra el que se han manifestado organizaciones de corte católico como el "Foro de la Familia" y,por supuesto, la Iglesia católica. Sería bueno que los editoriales fueran más concretos cuando hacen este tipo de afirmaciones, especialmente toman como referencia otros países europeos que, según ellos, tienen una materia o asignatura dedicada a estos principios y valores. El ABC se decanta, también, por resaltar un 'pero'; para este periódico, la sentencia no va a resolver el conflicto, aunque sea ratificada por otras instancias superiores. Y lo cree así porque habla desde la idea de que esta materia no hace otra cosa que adoctrinar ("la burda pretensión de adoctrinamiento que anima políticamente esta asignatura") y ello va en contra del derecho de los ciudadanos frente al estado. Y se llenan de palabras, grandes palabras, para avalar lo dicho: "el problema político y social sigue vigente, aunque las sucesivas instancias del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Estrasburgo ratifiquen el criterio del TS. Ese problema es de moral cívica, no confesional, y se sustenta en la ilegitimidad intrínseca de cualquier intento del Estado de adoctrinar moral y éticamente a los alumnos -ya fuera con contenidos laicos o confesionales- para configurarlos conforme a un determinado modelo de ciudadanía". Lo que no no justifica el editorial con ningún argumento es que esta materia sea "adoctrinante" o más que otras como historia, filosofía, literatura, biología... El conflicto existe, sobre todo, porque determinados sectores políticos, con el apoyo de muchos medios de comunicación, han afirmado, pero no justificado, que se trata de adoctrinamiento. En los titulares y el editorial de El País se refleja, como en el resto, una visión del hecho (recordemlos que el hecho es una sentencia de un tribunal), aunque esta visión es la contraria. Se resalta que son los promotores de la objeción los que han perdido la batalla, algo que, curiosamente, no mencionan el resto de los periódicos. Y sobre la sentencia, hace hincapié en que el supremo ha dicho que "no" a la objeción, más que en los matices. Los lectores tenemos que hacer un esfuerzo por realizar una lectura que pretenda encontrar la verdad y la razón. Está claro que la realidad es interpretable, pero ¿lo es al infinito? ¿Cualquier interpretación sobre un mismo hecho es posible? Creo, sinceramente, que no. Y pensar que lo es, es como decir que lo que impera es la intoxicación interesada, la mentira, al servicio de intereses particulares y espúreos. La cuestión está en ver si es posible desentrañar algo de la verdad en un hecho como este. Algunas preguntas: ¿Es cierto que los promotores, como dice El País, son la Iglesia Católica y el PP, con la ayuda de organizaciones y medios de comunicación vinculadas a estas dos organizaciones? ¿Es cierto que esta materia puede describirse como un adoctrinamiento? ¿Cualquier educación en valores desde la escuela es un adoctrinamiento o lo es sólo aquella que dice lo que se quiere oír? ¿Es cierto que la Constitución admite cualquier orientación sexual, entre ellas la homosexual, que defiende la libertad sexual y de expresión, diferentes formas de vida conscientemente elegidas...? ¿Es cierto que nuestro sistema jurídico admite las parejas homosexuales y, recientemente, el matrimonio homosexual? ¿No son estos valores los que habría que señalar como básicos para la convivencia? ¿No es esto lo que hace la educación para la ciudadanía? Y me hago más preguntas: ¿en qué consiste el adoctrinamiento del que se acusa a esta asignatura? ¿No es adoctrinamiento el que una profesora de filosofía se niegue a "enseñar" la filosofía de Marx o de Nietzsche por razones doctrinales? ¿No es adoctrinamiento que un profesor de biología se niegue a abordar la sexualidad humana o la teoría de la evolución de Darwin? ¿No es adoctrinamiento que un profesor de historia "explique" el levantamiento de Franco como algo positivo y la guerra civil como un mal necesario? ¿No es adoctrinamiento que un orientador se niegue a participar en la organización de unas jornadas sobre sexualidad?
Y no crean que las últimas preguntas son retóricas, sino hechos reales que han ocurrido en institutos de enseñanza públicos.
Lo que no es adoctrinamiento es plantear abiertamente los temas (sexualidad, aborto, divorcio, justicia social, familia...), facilitando los cauces para la expresión de la diversidad de valoraciones, argumentos, ideas... tratando de mejorar la escucha activa, el respeto por el otro, el valor de la participación y dejando abiertos los temas polémicos, tal como están, abiertos, en la sociedad en la que vivimos y, sobre todo, facilitar que emerja la idea y la emoción de que es un mismo barco y que nos necesitamos para poder navegar mejor. Lo que sí es adoctrinamiento es concebir la eduación como una mera transmision de datos, hecho e ideas, negando que en ellos haya interpretación y valoración; es adoctrinamiento considerar que todo se resuelve expulsando a los alumnos de clase cuando cometen una falta sin que exista otra posibilidad; es adoctrinamiento expresar en la práctica que el orden social es el de la jerarquía, el castigo... y no el del diálogo. Obviamente, se me puede decir que lo que expreso también es adoctrinamiento. Y quizá lleven razón. Al fin y al cabo, educar, enseñar es "adoctrinar" en aquello que una sociedad considera valioso. Así dicho, cualquier acción educativa es "adoctrinamiento". Y, planteado así, esto nos sitúa ante el dilema de elegir entre dos "adoctrinamientos": 1) el que considera que educar es transmitir ideas y emociones preconcebidas que reflejan un orden social donde la libertad se restringe y el diálogo se convierte más en monólogos sucesivos que en respeto "real" por el otro. 2) el que considera que educar es facilitar espacios de diálogo, donde las ideas y las emociones a ellas vinculadas puedan conocerse, tematizarse, analizarse entre todos y podamos ir construyendo un mundo de significados compartidos, donde el respeto "real" y el diálogo, esto es, donde el otro es considerado un "sujeto" con el que cuento para (con)vivir y construir un mundo común son los valores básicos. ¡Elijan!
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